
Oscuro, divertido, clandestino, setentero, farandulero… todos estos adjetivos sirven para calificar a este mito de la noche madrileña. El antiguo tablao flamenco de Lola Flores y el Pescaílla, fue recuperado en el 93 por el dueño de L´Obrador, Daniel Bouté, que junto con Françoise su mujer ha conseguido traer a nuestro país la esencia de un típico bistró parisien.
Decorado por los propios dueños, en la Plaza de la Marina Española frente al edificio del Senado, es probable que os encontréis con algo de politiqueo, pero sobretodo, este francés es frecuentado por los famosos más variopintos. Desde Dani Martín que siempre reserva una enorme mesa después de sus conciertos, el fotógrafo Pepe Botella y su mujer, Fonsi Nieto, modelos por doquier, hasta clásicos empresarios de la noche madrileña… A pesar de que los años pasan, ya sea por su pasado o porque está abierto hasta altas horas, nada menos que hasta las 3 am, Caripén es el restaurante de la noche madrileña por excelencia.
Todo esto y más, nos lo cuenta Pablo Hernando Gauthier, director de sala que lleva más de ocho años al frente. Dice que el nombre de Caripén, es el primitivo, el que le puso Lola flores “significa buen rollo en el argot gitano. Y es que si algo define este restaurante es eso, el buen rollo. Caripén es un punto de encuentro de gente variopinta y peculiar, es informal, noctámbulo…”. Después los Bouté lo reformaron, dándole ese aire de bistró, revestido con madera, con mesas para dos enfrentadas a una bancada tapizada con una tela muy seventies y sobretodo, con una iluminación tenue que aporta ese “rollo noctámbulo” que apunta Pablo. 
Sin embargo, aparte de todo este gossip, lo mejor del restaurante sin lugar a dudas son sus típicos platos franceses. La cocina está en manos de Marcelo, argentino con más de 17 años de experiencia en el propio restaurante que maneja como nadie los entresijos de la elaborada coida francesa.
La estrella sin lugar a dudas es el Magret de canard, que se ha ganado a pulso estar situado entre los mejores de la capital. Sin embargo, también es obligado probar de entrada los escargots bourgignon o los mejillones de roca, tan típicos. Otros platos de relevancia son el steak tartar, las famosas rillettes (embutido para untar, hecho de cerdo frito en su propia grasa, originario de Le Mans) o el foie caliente. También la ensalada de mollejas, las pastas (muy buena la negra con gambas), o una destacable versión de la raya a la mantequilla negra dominan entre los platos principales. En la carta de vinos puedes encontrar algún caldo interesante como los vinos alicantinos de Mendoza o el Mil flores.
No sé si alguna vez habéis tenido ocasión de reservar y cenar en este templo de la noche, pero no dudéis en hacerlo e intercambiar impresiones aquí en kviar.es. Seguro conoceréis a alguno de los demás comensales…


Totalmente de acuerdo!! de los sitios mas míticos de madrid, sitio variopinto y muy divertido para cenar y acabar tomando alguna copa!! he ido un par de veces pero no descarto el volver a repetir, me encanta este sitio!!
Si?? yo he pasado un par de veces por delante pero nunca he llegado a entrar. Pero después de lo visto me tendre que animar a probar. Ya os contaré. Saludos