
En el post anterior hablábamos de nuevo proyecto en el que la familia Feldmann hace unos pocos meses se ha embarcado. En el artículo de hoy, rendimos homenaje a la casa madre, uno de los grandes clásicos de Madrid, El Cacique.
Desde hace más de 30 años, desde 1973 para ser exactos, Jorge Feldamann oriundo de argentina, regenta como si de un gran cacique se tratara el restaurante que ha llevado a lo más alto del panorama hostelero madrileño.
No en vano, su público es fiel y constante, pasando el testigo de generación en generación, seña de identidad que más fidedignamente avala su calidad. Grandes personalidades del mundo de la política, aristocracia y finanzas, son comensales habituales de la casa desde sus comienzos. Un gran cliente que bien lo cita en todos sus libros es Mario Conde, asiduo de El Cacique sobre todo en sus “días de gloria”.
Sin embargo el verdadero éxito viene, por supuesto, de la mano de su cocina, simple pero rotunda. Es tradicional, cuidando la calidad de sus productos, como ellos mismos dicen: “una sencilla carta donde se unen la calidad de los productos y una cuidada elaboración argentina, con el equilibrio presente de la cocina mediterránea”.
Así conviven entrantes típicos del país argentino como el chorizo criollo, las empanadas de carne o el mítico Matambre, carne mechada con verduras que se sirve fría, con otros platos típicamente españoles: anchoas del Cantábrico o gazpacho.
Entre los platos principales hay pescados como la merluza o el rape, pero sin duda, el fuerte de esta casa son las mejores carnes de importación argentina. La parrilla nos ofrece una gran variedad de cortes asados a las brasas de madera de quebracho, entre los que destacan el clásico bife, el entrecot minuto, o también, el escalope milanesa.
El postre, es sin dudarlo otro de los fuertes que rinde homenaje a Argentina, el panqueque de dulce de leche, o manjar como le llaman por esos lares. También panqueque de manzana flambeada al ron, tartas caseras, frutas, o una suave mouse, por si alguien no es fan del postre argentino por excelencia. No está de más regar el final de la comida con uno de los digestivos más populares en el país del Río de la Plata, el licor de caña Legui.
Todo en El Cacique como podéis ver recuerda a la tierra de sus dueños. Nada más entrar se percibe ese sentimiento argentino que bulle por la sangre de los propietarios, con los muros de colores tierra que resaltan los retratos de los indios originarios de América del sur. Un detalle que destaca es el techo cubierto de cuero añejo confieren al restaurante un aspecto elegante y tradicional.
El gusto por el detalle y la atención han hecho aparecer a esta casa de comidas entre las más destacadas de la capital, y El Cacique, como los Feldmann apostillan, “hace honor a tal nominación brindando a sus clientes y al propio entorno toda la atención que se merecen”.

C/ Padre Damián, 47, 28036 Madrid
913 50 74 99





febrero 2nd, 2012 at 9:46 am
Gracias por la recomendación, visité el sitio y me gustó bastante, las carnes espectaculares y el servicio bastante atento.
febrero 10th, 2012 at 10:55 am
Me gustaría probar el cacique, he leido este artículo y algunas críticas más y la verdad que lo ponen muy bien. Parece un sitio agradable y con cocina de calidad. Espero acertar
febrero 10th, 2012 at 10:59 am
Si, yo he ido un par de veces, el panqueque de dulce de leche de postre es una autentica locura, pecado para nuestra silueta pero un placer para el paladar!!brutal!!