
Discreción, ésa es la máxima del pequeño y exclusivo hotel Adler, lo que se refleja igual en su restaurante, tan discreto que solo una selecta clientela disfruta de su magnífica cocina. Ha llegado el momento de que tú también lo descubras.
Inaugurado hace ahora diez años, fue una sonada familia de León quien echó el ojo a este emblemático palacete de 1884 en la zona más exclusiva de la capital, Velázquez esquina Goya, para convertirlo en uno de los miembros del reducido grupo de “los cinco estrellas”. Para ello no escatimaron en reunir a los mejores profesionales, y empezaron por contratar a Mariano Sáenz de Miera para su reforma y a Pascua Ortega para el interiorismo. El resultado no fue otro que un hotel boutique refinado, de trato personalizado, que no cuenta más que con 44 habitaciones, acogedor, y en cuyas paredes se puede contemplar una escogida colección de cuadros de pintores de vanguardia como Chillida, Tapies, Valdés, Gordillo o Pablo Palazuelo entre otros.
La dirección del hotel se la confiaron a uno de los hombres fuertes del Ritz, Alejandro Fernández, que se trajo con él al director de comunicación, José Luis Plaza, y al maître del restaurante de tal hotel, Luis Méndez Antón. Juntos nos relatan como ponen en marcha el restaurante, con el objetivo de situarlo entre el top ten de Madrid, objetivo que sin duda han logrado.
El restaurante es lugar tranquilo y acogedor, al que los clientes del hotel acceden por un bar muy “british” pero cuya entrada principal está en la calle Goya, con lo que se aleja del prototipo restaurante de hotel, siendo uno de los más exclusivos de Madrid.
Cuenta además con un reservado para catorce personas desde el que puedes divisar toda la sala y sin embargo, estar al resguardo de miradas indiscretas. El punto original lo pone una mesa para dos, sólo para clientes especiales y que está situada en la bodega, situada en los bajos fondos del hotel.
Tras esta puesta en escena vamos a lo realmente exquisito de este lugar, su alta cocina. Al mando está un reputadísimo Antonio Carmona, el cual procede de emblemáticos lugares como La Cazuela, Rugantino, Rheinfall, La Gabarra, Casa Quinta o Gala. En Adler, Antonio, a la bondad de las materias primas con las que trabaja, añade las características de una cocina creativa con un toque de innovación, sin perder de vista los platos tradicionales.
Es así como definen su cocina: “mediterránea clásica, con originales aportaciones creativas, basada en las mejores materias primas”. Estudioso de las inacabables posibilidades que puede ofrecer la cocina, Carmona dedica gran parte del tiempo a generar nuevos sabores y texturas, que se concretan en platos y presentaciones, verdaderamente originales.
Así la carta se renueva cada cuatro meses según los productos de temporada, y además cada mes se organizan unos menús de temáticas como la de mayo, “De Madrid al cielo” que acompaña a la Feria de San Isidro. Otro punto de dinamismo, los martes salvo en verano hay cocido madrileño.
También se vela aquí por mantener una equilibrada y selecta bodega, sobre cuyos vinos se ejerce a la perfección la ceremonia de la cata mientras se explica brevemente y con justeza, las características más significativas del vino que esté tratando en cada caso. El Director de Alimentación y bebidas y del restaurante, que con gran experiencia os aconsejará, es Luis Méndez Antón arriba mencionado.
Cómo veis, es el lugar perfecto tanto para un almuerzo de negocios como para pasar una velada memorable disfrutando de la mejor mesa. No cierra y cuenta con un aparcamiento de 25 plazas.

