
“Ven a vivir una experiencia gastronómica”. Así es como Carlos Pascal y Andrés Madrigal mejor definen el concepto de Kitchen Club, un novísimo espacio polivalente donde los haya, que no deja indiferente a quien lo visita.
Como la mayoría de grandes ideas, una cosa lleva a la otra y así, Carlos, chileno de nacimiento y arquitecto de profesión, decidió hacer de su pasión su vida. Cuenta que daba clases de cocina en su casa y en su estudio, con tal éxito que ¿por qué no un local? Fue entonces cuando contactó con Andrés, dos estrellas Michelin: “había coincidido con él hace dos años en un concurso del Basque Culinary Center de San Sebastián, cuando yo estudiaba la gastronomía vasca y Madrigal estaba a cargo de la de la asesoría del proyecto”.
Andrés no se lo pensó dos veces y se metió de pleno en el proyecto. Inquieto por naturaleza, empezó en esto “de casualidad, para pagarme los cursos de fotografía. He trabajado en todo, de vendedor de magdalenas, cartero del ayuntamiento, cortador de fiambres…hasta que después de hasta fregar cocinas acabé de responsable de pescados y maricos en La Nicolasa”. Ahí es nada. A partir de ahí le llovieron los proyectos, Balzac, Alboroque, Alborada….hasta el día de hoy, en el que aparte de Kitchen Club, lleva el Bistró Madrigal, la asesoría del bistró de la Casa de América e incluso pincha algunas canciones en la Ser.
Ahora juntos emprenden este innovador proyecto en la capital, cuyo lema es que cocinar se convierta en una experiencia, gastronomía, música, diseño, espacio…. Abrieron sus puertas en febrero de 2010, y siempre bajo reserva previa, se diversifican en cuatro vertientes:
1- Alquiler del local para hacer en el lo que quieras: si no tienes espacio ni tiempo ni ganas de limpiar, ponen a tu disposición toda su infraestructura.
2- Cooking Party: para celebrar lo que aniversarios, despedidas, cumpleaños… se ofrecen unas “master class” con Andrés, cocinas y luego cenas lo preparado con una buena copa de vino.
3- Restaurante para grupos cerrados: los viernes y sábados para cenar, y el resto de la semana para almorzar.
4- Escuela de cocina: para ellos es lo más ilusionante, además de ser la base de este proyecto. Con menos de un año en su haber, ya cuentan con 250 alumnos.
Lo característico aquí es la diversidad de proyectos y la posibilidad de que se adapten a tus necesidades, como los “Team Building” de empresas que ocasionalmente organizan, en este caso, como no, gastronómicos: un equipo de ejecutivos con las manos en la masa experimentando con probetas, nitrógenos…. Una alta cocina que ponen al alcance de todos con mucha creatividad.
Cuando les pregunto por su tipo de cocina, me responden a la vez “cocinas del mundo”.
Les gustan las especias y hierbas, hay cursos thai y japoneses, peruana, mexicana…. También arroces, pinchos vascos y hasta cócteles. Hay cabida para todo, se suelen cocinar entre dos y seis platos, según la complejidad, durante 3 horas y media aprox. Y a un precio medio de 70 euros/clase.
Ya sabes, si quieres sorprender en tu próxima celebración, presentación, etc. O simplemente aprender sobre las artes culinarias, éste es el lugar.

Calle Ballesta Nº8. Metro Gran Vía.
Telf 915226263 / 628993408 / 628147371.

Tiene pinta de ser como el Atelier de Fred de Paris… q buena pinta tiene. Muchisimas ganas de visitarlo