
Tal y como anunciábamos en exclusiva en kviar.es hace apenas un mes, La cesta de Recoletos 10 y su inauguración, se ha convertido sin dudarlo en uno de los éxitos de este otoño de 2010. Si aún no eres de los primeros afortunados en haberlo visitado, ve reservando, porque ya se ha convertido casi en misión imposible.
Abrió sus puertas el pasado miércoles 10 de noviembre, y desde el primer momento el aforo ha sido total. Tuvimos el privilegio de estar entre los primeros, y, como no podía ser menos, por el local desfilaban críticos del calibre de José Carlos Capel (El País), el empresario y aficionado a estas lides Jesús Encinar, o el propio interiorista y diseñador del local Pascua Ortega, acompañado por su ex discípula y colega de profesión Belén Domecq. Un ambiente cargado en el que el personal de La cesta, amabilísimo por cierto, se afanaba para presentar perfecto hasta el último detalle.
Almorzamos con uno de los socios, que nos puso al tanto de cada aspecto de este cosmopolita “gastrobar”. Álvaro G-N nos cuenta que “ofertamos comidas y cenas en un ambiente informal y distendido, pero elegante y cálido, y con una oferta gastronómica sencilla pero de alta calidad en la materia prima y la elaboración. Nuestro objetivo como digo, es lograr un ambiente acogedor, cálido, pero informal, donde puedas tomarte una copa después de cenar (abre de 12:30 pm a 1:30 am), merendar a media tarde o tomar un aperitivo antes de comer. El cliente de La Cesta será quien busque una forma de comer distinta a la de un restaurante convencional”.
Al mediodía este ambiente se compone fundamentalmente de ejecutivos en una atmósfera clara y luminosa gracias a los grandes ventanales, y con servicio rápido. Por la noche, en cambio, el ambiente es informal pero muy envolvente, con música de fondo, lo que te invita a tomarte la primera copa después de cenar.
Este efecto tan acogedor que os describimos, se debe en gran medida al anteriormente citado mago del interiorismo, Pascua Ortega. A pesar de tratarse de un local alargado (es justo donde se encontraba el antiguo Leblon en la calle Recoletos, una de las calles de Madrid con más restaurantes por metro de fachada de la ciudad), Pascua ha sabido dinamizarlo magistralmente: una primera estancia con mesas altas, otra redonda donde tomar un café y una barra hecha con una antigua mesa tocinera, da paso al comedor principal, donde una gran mesa antigua rodeada de sillas bertoia perfecta para reuniones aparece en primer término. A partir de ahí, a uno y otro lado de la estancia, dos bancadas tapizadas recorren la pared dando sitio todas las mesas. Ya al fondo te topas con dos barras en dos niveles diferentes, desde donde divisas todo el espacio y además, el ajetreo de la cocina. Lo más sorprendente sin duda son las dos enormes fotos iluminadas que presiden la estancia, además de los dos luminosos estilo americano anunciando “bar” y “lunch”.
A pesar de que lo que os cuento parece inmejorable, queda lo mejor, el equipo de profesionales. Está liderado, seleccionado y dirigido por los tres principales profesionales del restaurante Santceloni (dos estrellas Michelin) del hotel Hesperia: Oscar Velasco, jefe de cocina, Abel Valverde, maître, y David Robledo, sumiller, se responsabilizan de la gestión del establecimiento, el diseño de la carta, la formación, dirección y control del personal. Al mando del cotarro dejan a uno de sus discípulos, Adolfo Santos García. Adolfo, que se formó en la escuela de hostelería de Ávila, empezó su trayectoria nada menos que en El Chaflan, donde estuvo dos años, pasó por el hotel Santo Mauro y se especializó en Santceloni con Oscar Velasco, donde pasó rápidamente de ayudante a jefe de partida. Justo antes de ser fichado para La cesta, pasó una temporada en Italia, en el restaurante Dal Pescatore (en Runate, Mantua) de 3 Estrellas Michelín.
Adolfo nos define su cocina como “simple, sencilla pero bien elaborada. Ofrecemos productos de mercado de calidad, tradicionales, e insisto, bien elaborados”.
Así encontramos una carta no muy extensa (lo que se agradece), con platos tan típicos como tortilla de patatas, alubias con cocochas de merluza, croquetas de jamón, arroz cremoso de carabineros, un tartar de ternera blanca suave y diferente, tostadas de burrata, o algo diferentes como un salmorejo de champiñones o raviolis de setas. El plato más caro no llega a 20 euros por lo que puedes comer maravillosamente sin que sea prohibitivo. De postre nos quedamos con un cremosísimo helado de chocolate con un punto amargo. Otro punto fuerte, como no podía ser menos, es la selección de vinos magníficos a un precio más que razonable, con la posibilidad además de pedirlos por copas sueltas a tu propio gusto y no al de la casa.
Después de esto que os contamos no podéis dejar de reservar… ¿o ya os habéis pasado? Esperamos vuestras opiniones.

Bar Restaurante
C/Recoletos 10. 28001 Madrid
Reservas: 911 400 696
Abierto de 12:30 a 01:30 horas
Cierra domingos y lunes noche





noviembre 16th, 2010 at 3:54 pm
Totalmente de acuerdo, pienso que va a ser una de las inauguraciones de la temporada veremos a ver si aguanta el tirón inicial, fantastico arrroz!!
noviembre 16th, 2010 at 9:30 pm
Chicos, que ilusión haberos encontrado, temazo de blogg!!! seguid así. Me ha encantado!un besote
noviembre 17th, 2010 at 3:55 pm
Buenisimo el blog! El viernes estuve tomandome un aperitivo antes de comer y la tortilla y los mejillones ALUCINANTES de rico.
noviembre 19th, 2010 at 10:54 am
Yo estuve la semana pasda…Una pasada!!Las tostadas de burrata son otro rollo…
Creo que voy a empezar a frecuentarlo mucho!!
noviembre 25th, 2010 at 10:00 am
Muchas gracias por el reportaje! Nos alegramos mucho de que os haya gustado, estamos todo el equipo al 100% con el arranque y estos comentarios nos dan mucho ánimo
@Javi @Rosa @Fernando @ALISSON: Muchas gracias por vuestros comentarios!
diciembre 16th, 2010 at 5:31 pm
estoy de acuerdo con tu comentario alison! me encanto!
enero 26th, 2011 at 12:04 pm
Sitio agradable. Lamentablemente desde mi silla (taburete) se veía la cocina y a los cocineros trbajando afanosamente (sudorosos) sin cubrir la cabeza mucho de ellos y secandose el sudor con las manos…
Convendría además que intenten cuando prueban una salsa que dejen la cuchara fuera y no la vuelvan a meter sin limpiar….
A pesar del sabor de los platos, no se si volveré, al menos no comeré donde se vea la cocina.