
La Lumbre del Cacique es la última apuesta de una familia, cuyo nombre pisa con fuerza en el mundo de la restauración madrileña desde hace más de 40 años.
Los Feldmann comenzaron su andadura con El Cacique, todo un clásico que aún hoy sigue siendo referencia para miles de madrileños que no titubean a la hora de elegir dónde salir a comer, cenar, o simplemente tomar algo en La Barra del Cacique, contigua al primero.
Pero como anunciábamos, hoy nos ocupa este nuevo proyecto al que han llamado La Lumbre. Proyecto que si por algo sorprende es por su versatilidad y dinamismo. Con mucha mano, los hermanos Feldmann han sabido como evolucionar hacia el siglo XXI, integrando la moda y el arte en su nuevo espacio pero sin perder la línea de calidad y buen producto que Jorge padre, que sigue regentando El Cacique, siempre les ha inculcado.
El restaurante está situado en plena plaza de Moraleja, con entrada por la misma y también por la calle de la Estafeta. Es grande, luminoso, y además, decorado con conocimiento y buen gusto nada menos que por Tomás Alía, uno de los nombres fuertes del interiorismo español. En la gama cromática de los grises, resaltan nada más entrar unas fotografías artísticas y tres cuadros de gran formato e impactante colorido del reconocido Abraham de la Calle. Gracias a todos estos factores, han logrado un ambiente moderno, pero sin embargo cálido y acogedor, elegante pero también distendido, sin afectación.
A la entrada, una vez que pasas las terrazas, te recibe el Gastrobar, un espacio más distendido e informal que ya se ha convertido en el punto de encuentro de la zona. Allí puedes picar algo a un precio asequible a todos los bolsillos, como la selección de 12 tostas y las medias raciones, empezar la cena con un aperitivo, o simplemente finalizarla tomando una copa con la animada música de los mejores DJ´s.
El siguiente espacio que nuevamente nos sorprende, es el corner Mistura. No han querido los Feldmann pasar por alto la que sin duda, es la tendencia gastronómica más en boga: la comida japonesa y la asiático-peruana. Así que con la moda como telón de fondo (ahora mismo los expositores los ocupan la última colección de Pedro del Hierro), se puede disfrutar en el Mistura del showcooking de sus ya famosos tartares y ceviches.
Este “corner” da paso por fin al restaurante, cuya sala principal es tan luminosa como amplia. Allí es donde degustarás los platos que a lo largo de los años han convertido a El Cacique en todo un clásico. Croquetas, pulpo, chorizo criollo al carbón de encina como entrantes, bife, jarrete, albóndigas de montana o cocochas de merluza a la brasa, conviven a la perfección con las novedades que proponen desde el Mistura.
Por si esto fuera poco, aquí no queda la cosa. La Lumbre cuenta además con dos salas privadas que se cierran para grupos, una más formal y otra con más ambiente “disco”. Y hablando de este ambiente, todos los jueves en el Gastrobar se homenajea la época disco por excelencia, los 80´s, la movida madrileña. Con música de la época de fondo, La lumbre te invita a cenar para acompañar el vino o cerveza que pidas, continuamente van pasando croquetas, aperitivos de berenjena, etc.
Finalmente y para no dejar sorpresas atrás, no queremos dejar de comentar el local contiguo, “La barra del Cacique”, barra hermana de la de Padre Damián, un lugar de encuentro donde se puede desayunar, comer, merendar, cenar o tomar una copa a cualquier hora del día y hasta la madrugada.
Se caracteriza por su cocina de mercado en la que destacan las tapas y raciones de toda la vida, tostas, hamburguesas y platos de cuchara, que cambian semanalmente según la temporada. Destacar además la variada oferta de desayunos: inglés, francés o neoyorquino, nacionales como el madrileño o el andaluz, el desayuno dietético o el energético. Todos los panes que ofrecen se elaboran de forma artesanal por Madre Hizo Pan con ingredientes 100% naturales.
¿Quién da más? La Lumbre del Cacique sí que es perfecta para cualquier ocasión.






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