
Oven 180 apareció en Agosto de 2007 envuelto en la clásica vorágine de novedad, barrio elegante y divertido, decoración de Pascua Ortega…. sin que ninguno sospechásemos de que no se trataba tan sólo de un nuevo meeting point madrileño, sino que nos sorprendió y sigue sorprendiéndonos con la cuidada elaboración de sus platos.
Hoy, a punto de cumplir su tercer año de vida, ha sabido consolidarse como un clásico y punto de referencia del distrito de Salamanca, donde abundan restaurantes de moda como Pan de Lujo, Sula, Loft 39 o El paraguas.
Es más, ha sabido hacerse con las distintas etnias que pueblan nuestra capital: desde politiqueo, a yuppies que trabajan por la zona, vecinos que bajan a tomar algo, o cenas de treintañeros que se alargan acompañadas por copas de Macallann, uno de los grandes whiskys de Malta que Oven nos ofrece.
Tras nuestra primera visita como simples clientes hace ya un tiempo, era una cita pendiente nuestra vuelta, ya que son varias las críticas que no le dedican los mejores adjetivos a su relación precio-calidad. Por ésto, se acrecentaba nuestra curiosidad sobre la evolución de este restaurante tan en boca de los círculos “cool” o “pijos” (llámenle como quieran) de Madrid. El resultado de nuestra entrevista, como describimos más adelante, no hizo más que ponernos en completo desacuerdo con esta minoría.
Dicho esto, antes de empezar nuestra crónica culinaria, quisiéramos hacer una especial mención su dueña y alma máter, Cristina Comenge. Alentada por su importante familia de empresarios, Cristina se licenció en derecho además un máster en periodismo, lo que no pudo con su pasión por la cocina. Así, tras una colaboración en el libro ‘La cocina familiar asturiana’ junto a María de Lorenzo (’El Oso’), y después de su paso por la prestigiosa Escoffier parisina, Cristina consiguió, su sueño desde los 5 años: regentar su propio restaurante.
Después un año de búsqueda por Santa Bárbara y alrededores, apareció, cruzando la Castellana y de manera casi providencial, el local de sus sueños. Se trata de una antigua vaquería situada en Lagasca 32, una de las zonas más trendy y animada de la capital debido, en gran medida, a la Asociación de Comerciantes de Jorge Juan, llena de eventos como la fiesta GQ del pasado junio. El local fue totalmente reformado por el ya citado Pascua Ortega, maestro del interiorismo español y gran amigo de la familia, que una vez más ha conseguido un resultado espectacular: antiguas columnas de hierro forjado y una de las paredes de piedra, mezcladas con un diseño actual al máximo.
Sin embargo, lo verdaderamente espectacular de Oven 180 es su cocina, gracias a la total involucración de su dueña y a su perfecta sincronización con su primer cocinero, Andrés Jiménez Leguina. Este último viene de los restaurantes más diversos y prestigiosos de Europa: Horcher y Goizeko en Madrid, Summa en Londres o Flanigan en Palma, lo que confiere a sus tradicionales platos, sutiles pero espectaculares guiños a diferentes culturas.
Cristina y Andrés nos ofrecen una carta breve pero contundente, que aciertan en modificar cada tres meses para adaptarse a los productos de temporada, y así “no aburrir a nuestros clientes más fieles”.
Desde unas espectaculares croquetas cremosas de jamón ibérico, un humus con pita, o una tempura de cangrejo con mayonesa de wasabi entre los entrantes, a su ya mítica Hamburguesa Oven o un original guiso de bogavante y pollo.
Charlando con la dueña sobre su terraza recién inaugurada en la reformada (y cada día más y más fashion) calle de Jorge Juan, nos agasajaron con tres increíbles platos entre los que no sabríamos destacar uno: las famosas croquetas como entrante, huevo poché sobre una crema de setas y croutons con un punto de trufa blanca, tataki de solomillo de buey con salsa oriental (se deshacía como si toro de atún fuese), y como punto final a esta cita, una finísima tarta tatin con helado de vainilla que hace honor a su nombre, Oven 180, temperatura máxima de los hornos reposteros.
La comida la regamos con el vino familiar y de la casa, Comenge cosecha de 2009, que acaba de obtener de parte del Consejo Regulador de Ribera del Duero los increíbles 9 puntos que no otorgaban desde hacía tantos años.
Cuando al terminar preguntamos a Cristina si contemplaba la posibilidad de ampliar el número de locales, su respuesta fue negativa: “imposible estar en dos sitios a la vez”. Y es que en Oven, hasta el último detalle es revisado a diario por esta gran anfitriona. Enhorabuena.






Octubre 18th, 2010 at 5:48 pm
Me estan entrando unas ganas horribles de ir a este sitio!! Gracias por la descripcion!
Noviembre 24th, 2010 at 4:44 pm
Comimos el sábado pasado!Estaba lleno y conseguimos la última mesa.
La comida espectacularrrr!!!!! Huevo poché, tartar de solomillo, etc. y la tarta de manzana INMEJORABLE!
GRACIAS por este descubrimiento! Volveremos!